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De la catarsis al pogo: Chechi de Marcos presentó su nuevo disco, “Ey, no molestes”

De la catarsis al pogo: Chechi de Marcos presentó su nuevo disco, “Ey, no molestes”

A tan solo un año de haber lanzado su consagratorio álbum “El Ángel Que Soy”, Chechi de Marcos vuelve a la carga con una obra que supera sus propias expectativas: “Ey, no molestes”. Lejos de buscar dar respuestas o fórmulas perfectas, este nuevo material se planta desde la honestidad más visceral para ponerle los puntos al dolor de amar a quien no corresponde y transformar el quiebre de una separación en pura potencia sonora.

En medio de una charla exclusiva con Filo.news, la artista nos abrió las puertas a los detalles de este lanzamiento, su paso por Niceto Club y la urgencia de volver a lo analógico.

Sanar escribiendo y poniendo límites

El germen de este nuevo disco nació tras un momento de quiebre personal. “Lo hice el año pasado, o hace un año y medio, casi dos años”, cuenta Chechi sobre el proceso de composición que arrancó inmediatamente después de separarse. Lejos de agotar a su círculo cercano con el tema, encontró en la composición su propia vía de escape: “Lo hice muy catárticamente para sacarme un montón de cosas que tenía adentro. Necesitaba un lugar para expresar eso sin sentirme juzgada. En la música no le tenés que pedir permiso a nadie para escribir lo que querés”.

Ese ejercicio de sinceridad total encontró su estandarte en el título del álbum, inspirado en una frase que brotó en plena escritura. “Es un clásico de insistencia masculina”, ríe, y explica que engloba el espíritu de todo el material: “Todo el disco trata de esa separación y de ese momento. Las canciones son un poco mala onda, me exorcicé un toque haciendo eso. Marqué un límite; es como una especie de empezar a poner límites, que es algo que quizás siempre me costó, y poner un punto final a algo”.

Producción casera, referencias tarantinianas y sonido analógico

Una de las grandes revoluciones de este disco sucedió puertas adentro. Por primera vez, Chechi se animó a preproducir gran parte de las canciones en su casa: “Me costó un montón aprender a usar Ableton y las placas de sonido, qué sé yo. De repente ver ese microsistema que me armé en mi casa con la placa... fue algo que me gustó mucho. No necesité de nadie para hacer todo el inicio y siento que eso también le dio algo más original y propio”.

A la hora de buscar referencias e inspiraciones para darles forma a los temas, la artista se nutrió de universos bien gráficos y aguerridos: “Esa semana vi muchas veces Tarantino, que no es música pero me gusta mucho. Siempre las mujeres terminan matando al chabón en el momento de la película; esa era una referencia que me sirvió mucho. Después estaba escuchando mucho Led Zeppelin, que tiene esa cosa salvaje y de banda, y The Doors, con los órganos y esa cosa melamántica. Siempre lo vintage y la música de esas épocas me gustaron mucho, más en formato banda”.

El resultado musical acompaña este concepto: una obra grabada en vivo de manera totalmente analógica, huyendo de las pulidas digitales y dejando que los errores ocupen su espacio en la intimidad. Un disco con participaciones de lujo como las de Javiera Mena y Maria Wolff, y bajo la batuta en la producción de Berni Ferron.

La consagración en vivo: Del nudo en el estómago al pogo en Niceto

Para celebrar la salida de “Ey, no molestes”, la artista armó un show sorpresa en un Niceto Club repleto que reunió a la industria, la prensa y sus seguidores. La noche arrancó con una dosis de máxima intimidad: ella sola con su guitarra haciendo el tema homónimo, para luego dar paso a la aplanadora rockera comandada por la banda liderada por Martín Allende.

“Las dos primeras me daban un poco de cagazo también, porque las canciones tienen pocos instrumentos, son lentas y las letras son fuertes”, confiesa sobre el arranque del set que incluyó adelantos muy festejados como “Un papel en la heladera” y “Gente Así”. Lejos del temor inicial, la respuesta del público fue inmediata: “La gente se emocionó bastante con eso. Y después, canciones viejas y nuevos temas rockeros donde a la gente no le quedó otra que saltar y poguear”.

Con un presente artístico cada vez más plantado, donde admite estar menos pendiente de la validación externa y más enfocada en disfrutar del escenario, Chechi resume su filosofía actual: “Cada vez disfruto más de tocar, voy adquiriendo más seguridad y me divierto más. Me encanta cuando la gente se puede expresar, moverse y sentirse parte del show”.

Lo que viene

Con el disco ya disponible en todas las plataformas digitales, la agenda de Chechi no afloja. Tras el éxito de su paso por México y los planes de llevar este formato crudo y rockero de gira por el país y la región, la artista se prepara para su próxima gran cita en vivo: el 28 de noviembre en el festival Primavera Sound. Un ritual ineludible para sumergirse en este viaje de furia, ironía y rock.

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