Luciano Grasso habló sobre la Ley de Salud Mental: "Viene a marcar lo que se puede hacer y lo que no"
El ex Director Nacional de Salud Mental y Adicciones se refirió al debate que recae sobre la norma y defendió su posición asegurando que el problema no es "La Ley" sino que no se cumple con su aplicación.
Desde que se promulgó allá por el 2010, la Ley de Salud Mental 26.657 ha sido denostaba y alabada por partes iguales. Desde su creación, la norma intenta amoldarse a los preceptos mundiales aprobados por la ONU y entre sus puntos mas discutidos se encuentran la erradicación de instituciones psiquiátricas (manicomios) y la limitación de internaciones involuntarias, sujetas a una orden judicial.
Por ello desde Filo.news nos contactamos con Luciano Grasso, ex Director Nacional de Salud Mental y Adicciones, quien fue uno de los que participó en la creación de la Ley de Salud Mental para traer un poco de claridad a los cuestionamientos más comunes que recaen sobre la norma.
-¿Cómo se creo la Ley de Salud Mental?
"La norma viene de alguna manera a captar, a integrar, distintos movimientos, distintas necesidades que fueron sentidas por el campo de la salud mental históricamente en torno a encuadrar cómo debería funcionar el sistema de salud", comienza introduciéndonos en el tema Grasso quien trabaja desde hace años en el área de Salud Mental.
"Yo suelo repetir algo para que se entienda de manera bien clara en dos líneas, la Ley viene a habilitar lo que se debería hacer, y prohibir aquello que no se podía hacer. Básico, digamos, de una norma, pero que en el campo de la salud mental tiene sus particularidades", agregó.
Para luego enumerar aquellas cuestiones que solían suceder, previo a la creación de esta nueva reglamentación y los puntos que viene a mejorar: "Históricamente se venía abordando la salud mental de una manera no recomendada. En donde había déficit de atención, donde había vulneración de derechos, y en donde aquello que debía hacerse no se hacía."
"Es decir, promover la salud mental, trabajar en el territorio, generar lo que llamamos prevención de los problemas de salud mental, un trato respetuoso de las personas que tienen problemas de salud mental, poder sensibilizar a la comunidad respecto a que un problema de salud mental es igual que otro problema de salud", describió.
"Por lo tanto, debemos superar el estigma, por qué el estigma genera sufrimiento. Y por otro lado, porque el estigma lo que genera muchas veces es miedo o vergüenza, respecto a pedir ayuda", resaltó.
"Yendo a lo concreto, faltaba atención de salud mental en los centros de atención primaria porque históricamente se creyó que los problemas salud mental los tenía que resolver solo un especialista", aseguró y destacó: "Y porque faltaba capacitación o psicólogos en los centros de salud".
-¿Por qué la Ley solicita la eliminación de Hospitales psiquiátricos?
"En la medida en que existen hospitales psiquiátricos que atienden todo lo que tiene que ver con salud mental, bueno, los hospitales generales se venían desentendiendo de la atención de salud mental. Y este es otro problema, ¿no? Porque las personas que van al hospital por cualquier problema de salud, si además tenían un problema de salud mental, eso quedaba como separado, o si iba alguien directamente para ser atendido por un problema de salud mental, o no hay turnos, o no hay psicólogos, o no hay psiquiatras, o no hay atención en las guardia de los hospitales"., destacó.
"Y en ese sentido la ley toca ahí un punto que dice, como dice el mundo, y ya lo consensuó hace mucho tiempo. Un hospital psiquiátrico vulnera derechos humanos, lo que se llama el manicomio, por muchas razones.
-¿Qué herramientas brinda la Ley?
"Yo diría en términos generales todas, nos brinda la posibilidad de ampararse en esa normativa para desarrollar acciones en todos los órdenes sobre un modelo de salud mental comunitario, lo que posibilita y recomienda es que haya, por un lado, acciones de promoción de la salud mental en la comunidad, sensibilización. Y creo que ese es uno de los puntos más deficitarios en términos de la implementación de la ley".
"Poder trabajar en los ámbitos de la comunidad, donde las personas viven su vida cotidiana, que son los los ámbitos en donde se generan los malestares psicológicos que después terminan siendo problemas que requieren tratamiento profesional, me refiero ansiedad, depresión, consumos problemáticos, conductas suicidas, etc. Que son problemas que surgen en la comunidad. Entonces la ley habla de trabajar en promoción y prevención. Bueno, esa es una línea en la que todavía a la que todavía falta mucho desarrollo, que es poder trabajar con las escuelas, con los clubes, con la sociedad de Fomento, con las iglesias, con los ámbitos del trabajo, que son los ámbitos donde se genera el malestar y generar las formas de afrontarlos y de abordarlos en la comunidad ", enumera.
Con respecto a los Hospitales Psiquiátricos, Grasso asegura que son un espacio donde se vulneran los derechos de los pacientes, y que la atención de la salud mental debe ser en los centros de atención primaria, es decir, en los Hospitales generales.
"Alguien que necesita una internación por salud mental, no hay motivo por el cual internarlo en otro lugar que no sea el Hospital General. Sin embargo, muchas veces se internan en el hospital psiquiátrico. Entonces ese es un punto muy complejo y deficitario. Lo mismo que las camas para internar una persona en un hospital general. Entonces es necesario y urgente que para cumplir con la ley, los hospitales generales, así como internan a alguien porque tiene, no sé, algún problema más del orden de lo físico o tuvieron una cirugía y para el postoperatorio hay que internarlo, bueno, lo mismo debería suceder con alguien que está cursando una situación aguda por una crisis de salud mental", asegura.
"Sin embargo, el estigma y la discriminación todavía sigue pasando en el Hospital General. Y esto es muy grave porque cuando decimos que el Hospital General tiene que atender e internar si lo necesita a alguien que tiene un problema de salud mental, aún contra su voluntad, Y acá hago un asterisco, ya que es uno de los mitos de la ley, ¿no?, eso que escuchamos que dicen: `Yo no lo puedo internar porque la Ley de Salud Mental me lo me lo prohíbe. Me prohíbe internar a alguien contra su voluntad. Yo tengo que dejar que el paciente se vaya caminando`, bueno, esto es absolutamente falso. La ley permite la internación involuntaria y debería ser una obligación del profesional internar involuntariamente a alguien que considera que está en riesgo", reafirma sobre uno de los puntos mas controversiales de la norma vigente.
-¿Cómo son los protocolos que sostiene la Ley sobre las internaciones?
"Es muy importante capacitar para que los profesionales entiendan que están habilitados por la ley a internar involuntariamente, que hay procedimientos, que hay protocolos, que no se trata de agarrar a los empujones a la persona y tirarla de cabeza adentro de una sala, sino que hay formas de tratar de convencerlo, y que si el paciente no está de acuerdo, o no está en condiciones de decidir, bueno, hay protocolos de cómo hacer para, si fuese necesario, sujetarlo, medicarlo para poder calmarlo internarlo", relató.
Y analizó: "Porque es cierto, son situaciones complejas. Sobre todo cuando la persona no quiere internarse. Pero siempre hay que entender que entre dos derechos, que es el derecho a la autonomía del paciente, a la libertad, porque lo estamos privando de su libertad y el derecho a la vida, hay que priorizar el derecho a la vida, aún en detrimento de la autonomía y la libertad. Bueno, entonces capacitación y atención en los hospitales generales, que son los puntos que menos se cumplen de La Ley".
Y especifica: "Que resalta que los hospitales psiquiátricos deben transformarse y sustituirse por dispositivos comunitarios, que las personas que están viviendo en esos hospitales psiquiátricos deben dejar de vivir ahí. Y no es que hay que dejarlos que hagan lo que quieran libremente, sin atención. Hay que generarle los dispositivos que son efectivos para estos pacientes. Pero el hospital psiquiátrico como tal debería dejar de existir y transformarse en dispositivos comunitarios. En ese punto también estamos muy lejos. Desde que se sancionó la ley no se cerró ningún hospital psiquiátrico, y en el 2020 no debió haber existido ninguno", puntualizó.
-¿Qué le decís a aquellos familiares que aseguran que no es posible la internación involuntaria?
"Bien, primero, antes de pasar a ese punto, brevemente decir que si hay un familiar o un usuario que está en una situación de estas características, siempre es importante que pueda leer la ley, que la tenga en mano, si tiene que bregar por sus derechos o el derecho de un familiar. Por supuesto, hablar con los profesionales del sistema público, con las autoridades del sistema público y si aún así es un derecho que se le sigue negando, puede ir a al Poder Judicial, a los juzgados de Familia a plantear la situación. Y también puede acudir a la sede de la Defensoría del Pueblo y en general están los Ministerios Públicos de Defensa. Así que siempre es importante reclamar y pedir por el cumplimiento de la ley. También hay un documento que hizo ADESAM que es una asociación de usuarios y familiares que es muy claro, marcando todos los derechos que hay en relación a situaciones como esto".
"Ahora, dicho esto, alguien puede necesitar una internación en distintos tipos de situaciones. Puede ser que alguien se sienta mal y necesita alguna atención urgente en general. Digamos se siente cada vez peor, puede ser por un brote psicótico, puede ser por una intoxicación que pone en riesgo a la persona por un consumo, puede ser de una droga legal o ilegal, puede ser por un ataque de pánico, puede ser por un intento de suicidio. Y esas situaciones se pueden dar en cualquier lugar, es decir en el ámbito laboral, en una casa, en la vía pública. Entonces, quién se encuentra con esta persona, hay una serie de procedimientos que tiene que cumplir". informó.
Y enumeró los pasos a seguir: "En primer lugar, hay que correrse de la presunción de que la persona no está en condiciones de decidir. Entonces yo no le tengo que preguntar nada. Y no solo que no está en condiciones seguir, sino que además es peligrosa, entonces tampoco me tengo que acercar. Bueno, no, por supuesto que hay que medir la situación. Si hay alguien que está en una excitación psicomotriz o una situación de violencia por un brote, bueno, hay que ser muy cuidadosos y siempre llamar al sistema de salud sistema de emergencias y si fuese necesario, las fuerzas de seguridad. Entonces siempre es un problema de salud", destacó.
Y continuó: "Porque hay que llevarse a alguien contra su voluntad, y eso no es tarea del sistema de salud solo, sino que ahí intervienen las fuerzas de seguridad y ahí también hay un protocolo para la fuerza de seguridad, hay que tener cuidado de que no se agreda a sí mismo ni agreda a otros. Entonces ahí tienen que actuar por lo menos cuatro policías, así lo pueden sujetar de un brazo del otro, de las piernas, de la cabeza para que no se golpee y llevarlo en ambulancia, entonces hay que también hay que capacitar a la Policía", resaltó.
Y siguió con el acción protocolar: "Llega la guardia y el profesional especialista lo evalúa, porque probablemente haya que hacerle chequeos clínicos y porque en general el especialista en salud mental si es psicólogo, psiquiatra, no va en la ambulancia. Entonces quién tiene la capacidad de evaluar si necesita una internación ese paciente es el especialista, psicólogo, psiquiatra que está en la guardia".
"En el caso de que sea necesario internar, el paciente se interna, pasa a la sala de internación y ahí una vez que eso está resuelto, hay que firmar, hacer un informe porque es una internación, supongamos involuntaria, hay que avisar al juez, hay determinados tiempos no sociales, Es algo que saben o deberían saber los equipos que las primeras diez horas tienen que comunicarle al juez. Después tienen 48 horas para hacer un informe pormenorizado que dé cuenta de por qué se internó a esa persona. Pero, repito, en la medida en que haya una capacidad clínica de evaluar, de tratar de evitar la internación como cualquier situación en donde no vamos a internar a alguien que no lo necesite", subrayó.
Por último Luciano hace un análisis sobre aquellos que están en contra de la Ley y bregan para una modificación y dijo: "Principalmente sucede esto por la falta de información. Tiene que haber una decisión política. La decisión política tiene que ser de los ministros de Salud, y ahí bajando hasta llegar a los directores de los hospitales, y los recursos para contratar más psicólogos y psiquiatras. Y hacerlo seguramente paulatinamente, hay que capacitarlos. tiene que haber un psiquiatra de guardia y remodelar los Hospitales generales para que existan camas destinadas a la salud mental, comprar psicofármacos si no lo estaban comprando, contratar algún profesional, es decir que es necesario alguna inversión. ¿No? Pero yo lo resumiría en decisión política", concluye el especialista.