Horas después del anuncio, llegaron las primeras reacciones desde Reino Unido. Por un lado, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, dijo que el compromiso de su país por Malvinas es "absoluto e inquebrantable".
"Las Malvinas son británicas porque los isleños de las Malvinas eligen ser británicos", afirmó el funcionario en un mensaje en sus redes sociales. Además, consideró que el discurso de Milei responde más a "la política interna" que sobre las Islas.
Por otro lado, el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, también se manifestó a través de las redes sociales, donde sentenció: "La posición del Reino Unido sobre las Islas Malvinas es inquebrantable".
En la misma línea que su par, señaló que "las Islas son británicas y seguirán siéndolo" por la "posición abrumadora" de los isleños. "Su derecho a la autodeterminación es primordial, fundamentado en el derecho internacional, y lo defenderemos con firmeza", cerró.
Esta consideración fue en respuesta a lo dicho por Milei, quien desestimó la legitimidad de la autodeterminación de los habitantes de las Islas Malvinas por tratarse de "una población implantada en un territorio usurpado".