A la par que crece la preocupación por los bajos ingresos, la Secretaría de Trabajo impulsa un esquema para que los acuerdos paritarios garanticen un salario mínimo de un millón de pesos.
Desde la oficina que conduce Julio Cordero, bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano, dijeron que la estrategia no apunta sólo a elevar el salario mínimo, sino a que las negociaciones entre sindicatos y empresas permitan que los empleados registrados alcancen un piso salarial cercano al millón de pesos.
Así, el piso pasaría a rondar el $ 1.070.000 bruto, lo que les dejaría a los trabajadores unos $ 860.000 en mano. Según trascendió, la medida no habría sido consultada con el ministro de Economía, Luis Caputo. A su vez, fuentes oficiales añadieron que no impactaría en la inflación.
La iniciativa llega en un contexto en el que el salario mínimo vigente se ubica en $376.600, muy por debajo de los ingresos que hoy perciben la mayoría de los trabajadores bajo convenio.
Por ese motivo, en la Casa Rosada consideran que la herramienta más efectiva para mejorar los salarios pasa por las paritarias antes que por un incremento significativo del haber mínimo.
A su vez, deja en evidencia que el Gobierno tomó nota de la preocupación social por los salarios y bajos ingresos, y apunta a reactivar el consumo sin afectar el proceso de desinflación ni generar un impacto fiscal adicional, ya que la mejora provendría principalmente de acuerdos entre privados y no de una decisión unilateral sobre el salario mínimo.