Un naufragio ocurrido frente a las costas de Guyana dejó al menos 41 muertos, según el último reporte difundido este martes por las autoridades locales. La embarcación MV Barima, un ferry de 87 años de antigüedad que trasladaba a 179 pasajeros entre Georgetown y Port Kaituma, volcó en la noche del sábado en aguas del Atlántico Norte. Tras la localización del barco hundido, los equipos de socorro lograron rescatar a 77 supervivientes, mientras que 51 personas continúan desaparecidas en una zona de búsqueda que fue ampliada a más de mil kilómetros cuadrados.
Las labores de rescate permitieron recuperar 14 nuevos cuerpos en las últimas horas, elevando la cifra trágica a medida que avanzan los trabajos de extracción. En el reporte emitido por el Ejecutivo guyanés se precisó que "en total, ahora se han recuperado 41 cuerpos", al tiempo que se aclaró que "los buzos franceses y locales continúan las operaciones de búsqueda y recuperación submarina en el sitio del naufragio". Sobre las causas, el ministro de Obras Públicas, Juan A. Edghill, explicó que la señal de socorro se emitió a las 23:01 y señaló que la hipótesis preliminar sostiene que fue "una ola enorme que hizo zozobrar al barco".
La rapidez con la que se produjo el vuelco complicó la evacuación de los pasajeros, muchos de los cuales viajaban en esta opción económica de transporte para trasladar mercaderías hacia las comunidades de la Región 1.
El siniestro desató además una fuerte controversia respecto a los registros oficiales de ocupación y el estado de la nave. Aunque los registros iniciales contabilizaban a 133 personas a bordo, el análisis de las cámaras de seguridad del puerto reveló que la cifra real ascendía a 179 viajeros. A pesar de que el ministro afirmó que la embarcación tenía 250 chalecos salvavidas y seis balsas inflables, aparecieron múltiples cuestionamientos sobre la antigüedad del transporte y las condiciones en las que prestaba servicio.
De hecho, la Asociación de los Pueblos Amerindios (APA), en conjunto con el líder opositor Azurddin Mohamed, exigió la dimisión del ministro Edghill argumentando que "el Departamento de Transporte y Puertos está bajo su responsabilidad ministerial y la tragedia ocurrió durante su mandato". Desde la organización indígena remarcaron que "durante años, los pasajeros que viajaban en el servicio de ferry del noroeste se habían quejado del mal estado de las embarcaciones, de la conducta de algunos miembros de la tripulación y de las condiciones inseguras en las que viajaban".