Murió una nena de 10 años por hantavirus en Buenos Aires
La niña, Mía Rodríguez, vivía en el paraje rural Chas, partido de General Belgrano. El municipio activó protocolos epidemiológicos para contener el foco.
Se confirmó el fallecimiento de una nena de 10 años por hantavirus en la provincia de Buenos Aires. Se trata del cuarto fallecimiento confirmado por esta enfermedad en lo que va del año dentro del territorio bonaerense.
La niña, Mía Rodríguez, vivía en el paraje rural Chas, partido de General Belgrano. El municipio activó protocolos epidemiológicos para contener el foco. Se realizan tareas de desmalezamiento, fumigación y desratización, junto con vigilancia activa y seguimiento de contactos cercanos.
El hantavirus se transmite por inhalación de partículas infectadas provenientes de la orina, saliva o excremento de roedores. En 2025 se notificaron 77 casos confirmados en Argentina, de los cuales 23 fallecieron, representando una letalidad del 29,8%.
¿Cómo se puede prevenir el hantavirus?
Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones (orina, saliva, heces).
Si se encuentra un roedor vivo en el domicilio o peridomicilio: usar trampas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo).
Si se encuentra un roedor muerto, rociarlo con una solución de hipoclorito de sodio (lavandina) junto con todos los objetos o superficies que hayan podido estar en contacto con él. Dejar actuar durante al menos 30 minutos. Luego, recogerlo utilizando guantes y desecharlo de forma segura: enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o incinerarlo.
¿Cómo se transmite?
La transmisión al ser humano ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. Estos animales presentan una infección crónica asintomática con viremia persistente, eliminando el virus a través de la orina, saliva y excrementos.
¿Cuáles son sus síntomas?
El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede manifestarse desde un cuadro leve con fiebre inespecífica, hasta una forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un estado gripal e incluyen: fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, sin compromiso de las vías respiratorias superiores.